Desde hace años vengo observando a todos los niveles desde la alta competición a lo que es mas preocupante las competiciones infantiles y juveniles los problemas tanto físicos como psíquicos a corto plazo y los que aparecen a largo y medio plazo, que sufren algunos de nuestros deportistas andaluces, a consecuencia de las “dietas salvajes” a las que se someten o son sometidos, y es por lo que me decido a enviaros estos consejos e indicaciones nutricionales por si os son de utilidad.
Hace poco se publicó la noticia de las trági¬cas muertes de tres luchadores federados en los Estados Unidos. Cada muerte ocurrió tras unos extenuantes ejercicios de pérdida de peso, y se suscitó una tensa polémica so¬bre las técnicas utilizadas por los luchadores para dar el «peso». Jeff Reese, un júnior de la Universidad de Michigan, murió por fallo cardiaco y renal mientras trabajaba con un traje de caucho en una sala a 34ºC cuando intentaba rebajar peso para competir en una categoría inferior. Billy Saylor (19 años de edad y tres veces campeón de Florida), de la Campbell University, y Joseph Lanosa (22 años de edad), de la Universidad de Wiscon¬sin, también murieron mientras trataban de perder una gran cantidad de peso para en¬trar en una categoría más baja. La indigna¬ción resultante de estas muertes condujo finalmente a unos serios debates sobre las reglas que estimulan la manipulación del peso normal y las técnicas utilizadas (su¬plementos, deshidratación, ayuno) para con¬seguir un peso por debajo del natural del deportista con el fin de clasificarse en una ca¬tegoría de menos peso. Una consecuencia importante de este debate fue una mejoría en la información que los entrenadores tienen sobre pérdida de peso, nutrición deportiva, dietas de entrenamiento, deshi¬dratación y composición corporal. En en¬cuestas realizadas con entrenadores de judo sobre estos temas, una alta proporción de ellos tenían una base de conocimientos menos que adecuada para guiar a los jóve¬nes luchadores en estas áreas. The Ameri¬can College of Sports Medicine (ACSM) ha manifestado su posición sobre la pérdida de peso en los luchadores:
A pesar de un creciente corpus de evi¬dencias que advierten sobre los riesgos de ciertos comportamientos, la reducción rápida de peso sigue prevaleciendo entre los luchadores. Dicha reducción de peso tiene consecuencias notablemente adver¬sas que pueden afectar el rendimiento competitivo, la salud física, y el crecimien¬to y desarrollo normales. Para reforzar la experiencia educativa y disminuir los ries¬gos para la salud de los participantes, el ACSM recomienda medidas para instruir a los entrenadores y a los luchadores so¬bre unas conductas de nutrición sana y control de peso, para erradicar la «reduc¬ción brusca de peso» y promulgar normas que limiten la pérdida de peso.
El objetivo general de esta estrategia de pérdida de peso es entrar en una categoría de peso durante una pesada la noche ante¬rior al combate, y ganar todo el peso que sea posible entre la misma y el combate del día siguiente. Lamentablemente, luchar en un pe¬so inferior al mínimo de su verdadera catego¬ría parece ir asociado a mayores victorias. También hay buenas evidencias de que el au¬mento de peso durante este corto periodo es importante para el triunfo.
En un estudio que evaluó los aumentos relativos de peso de los luchadores, el luchador más pesado venció en el 57 por ciento de las veces.
Hay preocupación sobre las técnicas de pérdida de peso practicadas comúnmente por los luchadores. Hay ciertas evidencias de que la desnutrición puede conducir a una producción alterada de la hormona del creci¬miento en los luchadores que, si persiste du¬rante varias temporadas, puede ocasionar un deterioro en el crecimiento. En otro es¬tudio se determinó que la restricción dietética reducía la nutrición de proteínas y el rendi¬miento muscular. Estos datos han sido confirmados por hallazgos que indican que la pérdida de peso por restricción de energía reducía significativamente el rendimiento anaeróbico de los luchadores. Los que se¬guían una dieta de realimentación alta en carbohidratos tendían a recuperar su rendi¬miento, mientras que eso no sucedía con aquellos cuya ingesta de carbohidratos era más baja. Además de los obvios cambios psicológicos que ocurren por la pérdida rápi¬da de peso, hay buenas evidencias de que causa en los luchadores universitarios un de¬terioro de memoria a corto plazo, lo cual po¬dría influir en sus resultados académicos.
Factores nutricionalmente relevantes para la lucha
• La «variación súbita de peso» es un riesgo tanto para el rendimiento como pa¬ra la salud. Hay amplias evidencias que in¬dican que el ciclo de peso asociado con su variación súbita (o sea, la pérdida de peso seguida por una recuperación de peso para el rendimiento) es peligroso y puede condu¬cir a un vaciado de glucógeno, una inferior masa muscular, un menor gasto de energía en reposo y un incremento de grasa corpo¬ral. Si esto ocurriera con frecuencia, es probable que la reducción del gasto de ener¬gía en reposo pudiera dificultar la restricción dietética para conseguir el peso deseado, impulsando al luchador a tomar medidas más draconianas (y más peligrosas) para lo¬grar el peso deseado. Los judokas y los entrenadores deben seguir un modelo razo¬nable para alcanzar el peso deseado, tal co¬mo el que ofrece la Interscholastic Athletic Association, para evitar dificultades en la salud y el rendimiento. Este programa establece objetivos razonables y proporciona información sobre educación nutricional para ayudar a los luchadores a conseguir razona¬blemente el peso deseado y a comprender las implicaciones de los métodos inadecua¬dos de pérdida de peso. El mensaje básico de estas orientaciones sobre el peso es que se fija un tope sobre la cantidad máxima de variación que puede ocurrir durante una tem¬porada, y se agrega un sistema de control para asegurar que no se produzca un cam¬bio de peso súbito excesivo en momento al¬guno de la temporada.
• La naturaleza anaeróbica de la lucha im¬plica una alta necesidad de carbohidra¬tos. Aunque hay un componente aeróbico en el Judo (los combates pueden durar cinco minutos sin pausa), el judo es primordialmente un de¬porte anaeróbico. La demanda de carbohidratos en este tipo de actividad es extremadamente elevada, y hay evidencias de que los lucha¬dores rinden mejor con ingestas altas en carbohidratos. Además del adecuado sumi¬nistro de carbohidratos, otra gran preo¬cupación es que los judokas recurran comúnmente a la deshidratación como un medio para conseguir el peso deseado. Na¬da podría ser más peligroso, ni más limitador del rendimiento, que participar en una com¬petición en estado deshidratado. Los judokas deben evitar llegar a un estado de deshidratación debido a los claros peligros (tales como fallo de órganos, ataque al cora¬zón y muerte) asociados con esta estrategia, y deben comprender que los deportistas bien hidratados rinden mejor que los deshi¬dratados.
• Los luchadores y los entrenadores de¬ben estar mejor informados sobre los riesgos potenciales de la nutrición inade¬cuada. El deporte debe servir para reforzar la salud. Ningún argumento puede conven¬cerme de que es correcto colocar a un de¬portista joven en un camino perjudicial para conseguir un objetivo de peso falsamente bajo, especialmente dado que el peso alcan¬zado no tiene nada que ver con el peso en que el luchador compite realmente. Todo el mundo implicado en el deporte debe respal¬dar el desarrollo de normas ampliamente aceptadas en relación peso-altura que pue¬dan aplicarse razonablemente a los judokas. Es importante que el peso se tome inmediatamente antes de la competición, en vez de hacerlo con demasiada antelación, la cual propicia cambios drásticos en los com¬portamientos alimenticios que son peligro¬sos. Hasta que cambien las reglas, se debe pedir a luchadores y entrenadores que com¬prendan los riesgos relacionados con los procedimientos actuales de las «variaciones súbitas de peso».
RESUMEN
En general, los implicados en deportes de potencia y velocidad deben centrarse en ali¬mentos que les suministren bastante energía total, primordialmente de los carbohidratos, de modo que pueda fabricar y almacenar su¬ficiente glucógeno para el trabajo muscular. Dado que la fosfocreatina y el glucógeno son los combustibles primarios para actividades de alta intensidad, debe haber también sufi¬cientes proteínas (aproximadamente de 1,5 a 2 gramos por kilogramo de peso corporal) pa¬ra asegurar la síntesis de la creatina. La in¬gesta de líquido ayuda también a mantener el volumen de la sangre, lo cual se ha compro¬bado que es un factor críticamente importan¬te en el rendimiento.
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