La Tradición

El Maestro Jigoro Kano, hombre del siglo XIX, siglo de las grandes mutaciones, adaptó los principios transmitidos oralmente por los antiguos Maestros del JIU Jitsu, para crear el JUDO, Principio Universal, Principio de la Utilización Racional de la Energía.

Desde tradiciones antiguas creó un principio nuevo, un método de educación adaptado a su época.

J.L. Azarin en su libro “EL ESPIRITU DEL JUDO”, dice:

“El Maestro Jigoro KANO no hizo más que codificar, publicar y propagar lo que antes los antiguos Maestros enseñaban de forma secreta a sus mejores discípulos”. Haciendo del JUDO “Una escuela de Vida”, es en lo que el Maestro Kano conservó el espíritu de la tradición.

Hoy día muchos gimnasios no conservan nada más que el aspecto deportivo, sin dar importancia a lo que es la esencia del JUDO: la Tradición.

El JUDO actual ha roto parcialmente la tradición, o mejor dicho, ha quebrado el principio de base transmitido por la tradición.

No debemos confundir tradición y viejas costumbres. La rutina de las viejas costumbres entrena a la pereza, hace perder al individuo su dinamismo, su genio de creatividad, su realismo.

Una tradición qué pierde su espíritu no engendra nuevas tradiciones, pero si la anarquía y la regresión.

Las tradiciones son las bases de nuestras sociedades morales, cívicas y familiares.

Todas estas sociedades evolucionan a menudo muy deprisa alentadas por nuevas modas de vida.

Pero todas estas civilizaciones, que se encerraron en sus viejas costumbres han desaparecido, porque repetían nada más que lo que hacían los demás. Habían perdido su espíritu de tradición.

Hoy todas las religiones, a parte de algunas integristas, tuvieron que hacer evolucionar su código tradicional, tanto en la forma como en el espíritu.

Que el JUDO vuelva a encontrar su espíritu de tradición, no especialmente en su forma antigua y volverá seguro a su principio universal de una “ESCUELA DE VIDA”.